Los auriculares empezaron a usarse a partir de la telefonía y la radio. Las señales eléctricas débiles de los tempranos instrumentos eléctricos (todavía no electrónicos) requerían una amplificación personalizada para el ámbito de la telefonía.
A la empresa Beyerdynamic se le atribuye oficialmente el invento, a finales de los años 1930, y como la primera empresa en vender auriculares al público en general: modelo DT48 en 1937.5
Su empleo se masificó a partir del surgimiento de los sistemas de audio personales: radios portátiles y reproductores portátiles de casete; posteriormente el fenómeno se acrecentó con el uso del reproductor de CD, el reproductor de audio digital y la computadora personal.
Con el avance de la electrónica se han incorporado el receptor de radio AM/FM y han adquirido otras capacidades, como la comunicación inalámbrica (por medio de infrarrojos, Bluetooth, o wi-Fi) para recibir señales de una unidad base.
tipos de audiculares
Por posición relativa al oído, se suelen clasificar en:6
- Circumaurales: rodean completamente la oreja. Estos auriculares, cuando son cerrados, permiten el aislamiento sonoro casi por completo del sujeto que escucha. Asimismo impiden que el sonido reproducido salga al exterior, por eso sus aplicaciones suelen estar más dedicadas al campo profesional, como monitorización de amplificación en vivo (típicamente operación de consola de mezcla en recitales) o mezcla para DJs en clubes. La principal característica de estos dos tipos es que, al estar ligeramente separados del oído, generan una mayor sensación natural del campo estéreo y una reproducción de frecuencias más lineal y precisa.
- Supraaurales: Los altavoces cubren la mayor parte del pabellón auditivo, siendo este diseño el estándar en sonido Wi-Fi domésticos, pero también en los sistemas de mezcla profesional. Son "portátiles" por ser más ligeros y menos voluminosos que los circumaurales.
- Intraurales o intrauriculares: Son pequeños auriculares, aproximadamente del tamaño de un botón que se introducen dentro del canal auditivo, y permiten al oyente un mayor aislamiento, movilidad y confort subjetivo (la sensación de comodidad difiere según el usuario). Su mayor defecto es que el sonido parece que viniera del interior de la cabeza, por lo que se pierde la sensación auditiva natural, en la que el sonido llega del exterior. También por su tamaño ofrecen menor rendimiento sonoro que un dispositivo de mayor tamaño. Su uso está generalizadamente extendido para la escucha de reproductores portátiles (reproductor MP3, reproductor MP4).
Según el mecanismo de soporte:6
- Diadema: los auriculares van acoplados en los extremos de una diadema. Los hay de diversos tipos de materiales y formas. Los más comunes suelen ser de plástico y metal acolchados.
- Internos: se insertan en el canal auditivo y logran bloquear el sonido externo mediante gomas o siliconas que se amoldan a cada usuario. Están entre los más transportables, pero también los que llegan de forma más directa al oído interno gracias a introducirse en el conducto auditivo externo.
- De botón: se colocan en el oído externo, por lo que es un punto medio entre los auriculares internos y los de diadema. Son tal vez los más utilizados, ya que suelen venir acompañando a los reproductores de música y a los teléfonos móviles.
- De clip: son prácticamente iguales que los de botón o los internos, con la diferencia de que cuentan con una estructura, en general plástica o de silicona, para colocarlos alrededor de la oreja. Son ideales para salir a correr, para el gimnasio u otras actividades, puesto que no se salen con facilidad.
- De nuca: también llamados de contorno de cuello o cervicales, son similares a los de clip, pero además cuentan con una cinta que va por la nuca y comprime los auriculares hacia la cabeza.
Si llevan micrófono puede ser:
- Headset: de tipo diadema, normalmente el micrófono va acoplado a uno de los auriculares en forma de brazo articulado. Suelen usarse en entornos profesionales, aviación, gamers...
- Earset: intraauriculares, normalmente el micrófono va acoplado en el cable. Son los que hoy en día se usan con los teléfonos móviles.


Todos quizás hemos tenido unos, ya que, forman parte de nosotros, y se ha vuelto un articulo muy importante para niños, jóvenes e incluso adultos, han venido evolucionando en formas, tamaños y calidad de sonidos, pero muchos no saben como fue que se origino este objeto o lo mas importante, ¿Quien lo creo?
La historia de los audífonos se inicia en 1910, cuando la División de Radio de la Marina estadounidense recibe una carta de un hombre de Salt Lake City en la que que afirma haber creado un revolucionario invento que se coloca encima de la cabeza y que es capaz de hacer eso mismo que hace el invento de Thomas Edison. Nathaniel Baldwin, se refería a la "mágica" transformación de las señales eléctricas en sonido que había conseguido el que seguramente sea el mayor inventor de la Historia.
Los militares pidieron a Baldwin una prueba y se quedaron maravillados con la efectividad y la comodidad de su artefacto, tanto que adoptaron su uso, que se hizo muy popular durante la Primera Guerra Mundial. Los primeros en usarlos destacaron que conseguía crear un espacio totalmente individual de sonido, sin molestar a los demás y sin que el ruido exterior distorsionara lo que suena.
En 1958, este invento llegó al gran público de la mano de John C. Koss, el inventor de los primeros cascos pensados para ser utilizados en casa con fines recreativos. Los norteamericanos empezaron a usarlos en casa para no molestar a sus familias con el atronador sonido que eran capaces de conseguir los cada vez más potentes sistemas de alta fidelidad.
A finales de los años 70, los audífonos dieron un paso de gigante gracias a la invención del Walkman. Este sistema de audio totalmente personal y portátil nació de la necesidad de Masura Ibuka, un ingeniero japonés que quería escuchar música mientras corría.
Sony hizo que fuera portátil gracias al walkman, y la tecnología informática hizo que fuera cómoda y a la vez abundante (con los reproductores MP3), los audífonos hicieron que la música fuera algo absolutamente personal e individual.
Hoy en día estos aparatos son de gran utilidad para las personas, ya que, lo utilizan como medio de diversión, relajación y hasta de apoyo para lograr la concentración, los audífonos los podemos usar en cualquier momento, ya sea: en un bus, manejando bicicleta, haciendo ejercicio, cocinando, estudiando, en la cama descansando, entre muchas mas actividades que realizamos usando estos objetos.
Para muchos a sido uno de los inventos mas exitosos del mundo, debido a que todo el mundo de una u otra forma los utiliza y son de mucha ayuda.
Nathaniel Baldwin
Los primeros Audífonos
Audífonos Sony
Sony Walkman
Audífonos Modernos
Los auriculares se utilizan para evitar que otras personas puedan o tengan que escuchar el sonido, como en sitios públicos, bibliotecas, etc. o para el aislamiento. Además, los auriculares pueden proporcionar una calidad de sonido superior a la mayoría de los altavoces, incluso de alta gama. Esto es especialmente notable en frecuencias bajas, donde en sistemas de altavoces domésticos es necesario el uso de un subwoofer, e incluso subwoffers de alta calidad pueden tener distorsiones en frecuencias muy bajas (en el caso de los auriculares es mucho menos común a frecuencias muy bajas como 20 Hz).
Los auriculares también permiten un avanzado sistema de posicionamiento 3D de audio, muy usado en el cine y sobre todo en videojuegos, donde se puede juzgar la posición a partir de las fuentes de sonido (como los pasos de un enemigo) antes de aparecer en pantalla. Sin embargo, hay que destacar que el posicionamiento de sonido tridimensional está mucho más avanzado en el caso de sistemas de sonido 5.1 y 7.1. Para recrear un efecto similar con auriculares se utiliza la holofonía, sistema de audio que recrea casi a la perfección cualquier ambiente sonoro. Sin embargo, se usa muy poco debido a la necesidad de grabar las fuentes de sonido con micrófonos especiales y, por tanto, imposible de realizar en tiempo real. Esto hace que muchas veces la mayoría de las grabaciones que se escuchan sean grabadas en un estéreo diseñado para altavoces, que crean el efecto sonoro donde el sonido proviene del "centro de la cabeza" del oyente. Para simular los efectos tales como la reverberación de una estancia o sonidos que provienen de la parte de atrás, es necesario recrear dichas condiciones en la propia grabación, ya que los auriculares, al ir directamente al oído, no crean por sí mismos dichos efectos. Las grabaciones binaurales (las utilizadas para las Holofonía precisamente sirven para eso, pero por las razones antes mencionadas son poco comunes en el cine y música.
peligros
Usar los auriculares en un nivel de volumen suficientemente alto puede causar el deterioro y/o la sordera temporal o permanente de oído debido a un efecto llamado enmascarar. El volumen del auricular tiene que competir con el ruido de fondo, especialmente en lugares excesivamente ruidosos, tales como estaciones del subterráneo, aviones y grandes multitudes. Esto conduce a la aparición del dolor normal asociado a niveles más altos de volúmenes, y los períodos prolongados del volumen excesivamente ruidosos son extremadamente perjudiciales.
Existe una creencia que afirma que los auriculares pequeños pueden causar más daño que los grandes debido a que se introducen directamente en el oído. Sin embargo, esto es falso, puesto que los daños se producen en el oído interno, no en el externo. Así que el volumen, no el tamaño, influye en el nivel de riesgo.
En estos últimos años, el interés se ha vuelto a centrar netamente en la protección de la audición, y las compañías han respondido. Por ejemplo, la AVLS de Sony corrige diferencias en volúmenes de la pista mientras se están reproduciendo, y el chequeo de los sonidos de Apple normaliza los volúmenes máximos de pistas seleccionadas en iTunes. Al igual, la nueva tecnología de la marca Beats ha desarrollado sistemas de protección extensiva para el oído, creando límites de DB. Se pueden manipular también las etiquetas de volumen del archivo MP3; este método se debe hacer manualmente por el usuario por medio de software de terceros.
El gobierno francés ha impuesto un límite a todos los reproductores de música vendidos en el país: no deben ser capaces de producir más de 100 dB (el umbral de daño la audición durante su uso extendido es 80 dB, y el umbral del dolor, o de la pérdida de oído inmediata, es 130 dB).
Otros riesgos se presentan por el conocimiento reducido de sonidos externos; algunas jurisdicciones regulan el uso de auriculares mientras se conducen vehículos, limitando generalmente el uso de auriculares a un solo oído. También suelen limitar el volumen del sonido.
Si bien todo lo referente a instrumentos utilizados para ampliar el sonido en épocas ancestrales puede resumirse en especulaciones, muchísimos profesionales han recopilado material con los antecedentes fehacientes más lejanos de los audífonos actuales.
El comienzo
Uno de los primeros datos hace referencia a un cuerno seco y hueco, posible precursor de las cornetas. Dichos cuernos pudieron haberse usado tanto para producir sonidos como para oír.
Se habla también del uso de plantas tropicales como amplificadores del sonido puestas en forma de embudo en las orejas (costumbre que aún hoy puede observarse en muchas tribus de la selva amazónica cuando efectúan la caza de animales).
En lo que respecta a antecedentes más certeros y más cercanos a nuestro tiempo, el Dr. K. W. Berger, en una de sus publicaciones, menciona que con las ruinas de la ciudad de Pompeya se han encontrado objetos de bronce con forma de embudo y una terminación espiralada a fin de insertarlos en la oreja.
Asimismo hace referencia a un instrumento llamado "Sarvatana" aparentemente utilizado por los españoles (registro del año 1657 en un libro de medicina de Wolfgang Hoefer). Esta sarvatana estaría fabricada de plata o bronce y según el propio documento de Hoefer examinado por Berger, "es como un embudo cuya parte mayor se dirige hacia el que habla, mientras la parte menor se introduce en la oreja".
Como otro antecedente Berger menciona el nombramiento de William Bull como "Trompetista Extraordinario" por el rey Carlos II de Inglaterra en 1666. Entre los oficios de William se encontraba el de fabricar cornetas auditivas para los sordos.
En el siglo XIX ya se fabricaban mangueras flexibles con una especie de embudo en un extremo y un tipo de botón perforado que podía cubrir el oído en el otro. A estos instrumentos se los conocía como "tubos para hablar".
Otro método usado, fue un bastón llamado "fonífero" que funcionaba conduciendo vibraciones desde la laringe de quien hablaba hacia la persona con dificultad auditiva. El sistema fue diseñado por el profesor G. Paladino en 1876 en Nápoles, Italia.
Existen también documentados anuncios publicitarios de la firma F. C. Rein, fundada en el año 1800, dedicada a la fabricación de cornetas auditivas y que funcionó hasta el año 1940. La compañía llegó a producir incluso varios aparatos eléctricos.
Las prótesis acústicas tuvieron su auge en el siglo XIX cuando se manufacturaron de manera más elegante y con mejor estética. Estas prótesis acústicas serían sustituidas de manera gradual en el siglo XX por las prótesis electroacústicas.
Para hablar de la transmisión exitosa del habla a partir de una corriente eléctrica hay que reconocer varios intentos infructuosos.
A mediados del siglo XIX el científico norteamericano C. G. Page y el francés C. Bourseul, utilizaron el principio del telégrafo para transmitir sonidos a partir de la interrupción de una corriente eléctrica. Pero no pudieron transmitir los sonidos articulados del habla.
Alrededor del año 1860 el alemán Johann Philip Reis construyó un transmisor más complejo que incluía un diafragma puesto en un extremo de una corneta. Utilizaba la corriente de una pila que, al variar de intensidad, controlaba una aguja magnetizada que cambiaba de longitud. Estos cambios de longitud permitían la vibración de una superficie generando así el sonido. Pero el sistema resultaba lento como para reproducir la voz humana.
No fue hasta el año 1876 que Alexander Graham Bell obtuvo una patente para el teléfono usando un micrófono electromagnético que lograba cambios de corriente similares a los acústicos. Se basaba entonces, en la variación de intensidad de la corriente eléctrica.
Luego T. Edison, E. Berliner y H. Hunnings inventarían otros tipos de transmisores para finalmente llegar al año 1892 con la primera patente de un aparato auditivo eléctrico en Estados Unidos.
Durante el siglo XX la evolución de los audífonos tuvo ciertas connotaciones bien definidas: la miniaturización de todos sus elementos, el aumento en la ampliación del sonido y el bajo consumo de energía.
Pero en la primera década, los avances tuvieron que ver con los diferentes elementos utilizados para producir corrientes, conducirlas y alternarlas.
Las primeras audioprótesis portátiles que surgieron al final del siglo XIX tenían la forma y tamaño de una caja de zapatos. Para 1902 se comenzó a comercializar el "Acousticón", un aparato que podía introducirse debajo de la ropa o en el bolsillo pero seguía siendo grande ya que constaba de tres partes: el transmisor, el amplificador y el lugar que alojaba la pila.
En el año 1912 apareció el primer control de volumen para las prótesis.
Fue en la década del ´20 cuando aparecieron los primeros audiómetros que proporcionarían estudios mucho más precisos sobre la audición. Además, en ese momento, los ingenieros de los Laboratorios Bell decidieron tomar el nombre de su fundador para designar la unidad de medida del sonido: "decibell". Este término designaría a lo que hasta ese entonces se conocía como "unidad de sensación".
Para el año 1934 las compañías inglesas Amplivox y Multitone produjeron los primeros aparatos comerciales que pesaban un poco más de un kilogramo y constaban del amplificador con baterías y el receptor o audífono.
También se comercializó un aparato portátil que incluía un conector para el teléfono con aspecto similar al de una cámara de fotos de la época; a fin de disimular la clase de aparato que era bajo otro aspecto. La firma que lo produjo era Telex.
Para el año 1945 Beltone logró una importante disminución del tamaño de los audífonos con su modelo Monopac, que incluía en un módulo las baterías y el amplificador. A esto contribuyeron las investigaciones militares durante la segunda guerra mundial logrando válvulas de muy pequeño tamaño. Además para 1947 aparecieron los llamados circuitos impresos que significaron una miniaturización en todos los circuitos eléctricos eliminando las soldaduras y cableados que, hasta entonces, eran necesarios y requerían de un mayor espacio físico donde alojarse.
Poco tiempo después, alrededor de 1948, surgió en los Laboratorios Bell una gran invención para las prótesis auditivas: el transistor. Aunque en ese momento pasó casi inadvertido, este dispositivo sería la base para los futuros audífonos analógicos y para los programables digitalmente.
La utilización de los transistores en los audífonos se demoró unos años a fin de perfeccionar su funcionamiento. En la década del ´50 se utilizaron los transistores en conjunto con los antiguos bulbos pero, desde entonces, el transistor tardó muy poco en abarcar todo el mercado.
De esta manera, apareció en 1953 el primer audífono de bolsillo que utilizaba solamente transistores para amplificar el sonido.
En 1952, año de la fundación de la Mutualidad, se cumplían sólo 6 años del desarrollo de un pequeño dispositivo considerado uno de los aportes tecnológicos más significativos para el progreso de la humanidad y el desarrollo en el campo de los audífonos: el primer transistor.
Hasta ese momento, los audífonos contaban con amplificadores basados en válvulas, los cuales presentaban grandes problemas debido a su tamaño, consumo de energía y fragilidad. El transistor, en cambio, inauguró la era de la electrónica de estado sólido, que domina el mundo hasta nuestros días. Fue en aquellos años donde se incorporó por primera vez un transistor a un audífono.
Fuera de la industria de la telefonía, la del audífono fue la primera en utilizar transistores comercialmente. Un año después de la introducción del llamado transistor bipolar de juntura (BJT, 1953), aparecieron los primeros audífonos completamente transistorizados, es decir, sin válvulas.
En 1954 se introdujo el primer audífono que se colocaba "al nivel de la cabeza del usuario". No se trataba de un retroauricular, sino de lo que conocemos como audigafa, es decir, la introducción del audífono en las patillas de un par de anteojos.
En un principio, este tipo de audioprótesis fue muy difundida pero con la reducción de tamaño de los componentes fueron ganando terreno los retroauriculares, vigentes hasta la actualidad. Téngase en cuenta que hasta ese momento sólo existían audífonos "de caja".
Una de las características más importantes para la industria del audífono fue entonces la creciente miniaturización de los componentes electrónicos.
Otra idea que comenzó a considerarse por aquellos tiempos fue la de colocar, sobre un sustrato de material semiconductor (silicio), una gran cantidad de componentes que interactuaban formando circuitos más complejos. A este proceso se lo denomina integración, y el resultado son los circuitos integrados o chips.
Durante muchos años los amplificadores de los audífonos fueron construidos con transistores discretos, es decir, componentes individuales que eran soldados a una plaqueta de cerámica.
Con la aparición de los circuitos integrados, pudo alojarse un amplificador completo en una pequeña pastilla de silicio. En 1964 la compañía Zeníth, junto a Texas Instrumentos, presentó la primera aplicación comercial de la historia para un circuito integrado: el amplificador de un audífono.
Con el transcurso de los años, se ha logrado aumentar la escala de integración en forma asombrosa, posibilitando contar con circuitos cada vez más pequeños y, a la vez, incluir en ellos más componentes logrando funciones más complejas.
Entre 1952 y 1987 se registraron avances en el terreno de la miniaturización de los componentes, la confiabilidad de los mismos y el agregado de controles o funciones mejoraron la respuesta y el rendimiento del audífono en algunas situaciones.
Pronto comenzó también a tenerse un mayor conocimiento sobre la forma en que escucha un oído normal y cómo se ve alterada esta funcionalidad al padecer una hipoacusia.
Entre 1985 y 1990 se desarrollaron los primeros audífonos que incorporaban tecnología digital. Sin embargo, contra lo que muchos pregonaban en ese momento, éstos no eran audífonos realmente digitales sino que sólo utilizaban esa tecnología para aumentar sus posibilidades de calibración. Son los que conocemos como "audífonos analógicos programables digitalmente" o, sencillamente, "programables".
En algunos casos podían almacenarse varias calibraciones. Estas calibraciones eran programas diferentes que el usuario podía seleccionar según la situación sonora en la que se encontrara, ya sea mediante un control remoto o por medio de una llave selectora.
Otro hito que tuvo lugar en los primeros años de la década de los ´90 fue el comienzo de la utilización de la amplificación no lineal; esto es, audífonos cuya amplificación variaba de acuerdo a las características de la señal entrante. Por ejemplo, se había descubierto que una persona con pérdida auditiva neurosensorial no necesitaba una gran amplificación de los sonidos fuertes sino que sólo requería que los sonidos débiles fueran amplificados. De esta manera, lo que el individuo debía utilizar era un audífono que pudiera adaptarse a sus condiciones particulares.
La tecnología también posibilitó la aparición de audífonos con tres o más bandas de frecuencia independientes, por lo cual, pudo tratarse en forma diferenciada a los sonidos graves, medios o agudos. Éstos, contribuían claramente la percepción sonora y la comprensión del habla.
Asimismo, la continua miniaturización encarada en la década del 90 produjo los pequeños CIC (Completely In the Canal) es decir, audífonos insertos completamente en el canal auditivo. También aparecieron los primeros peritimpánicos; audífonos prácticamente invisibles y alojados en la profundidad del conducto auditivo externo.
En cuanto a los materiales utilizados para la toma de impresión y la fabricación de los moldes, se evolucionó en cuanto a los métodos incómodos y poco higiénicos que se basaban en la utilización de yeso empleados en los años 50. A éstos, le siguieron los materiales basados en dos sustancias: polvo y líquido que se mezclaban y dando como resultado una pasta de aplicación manual dentro del conducto.
Las impresiones que se obtenían de esta manera eran de buena calidad pero excesivamente inestables, por lo que debían utilizarse rápidamente ya que no toleraban deformaciones transitorias.
Más adelante, con el surgimiento de los materiales basados en siliconas, de cualidades extraordinarias, de fácil mezcla y aplicación; el procedimiento mejoró notablemente.
Las reparaciones de los audífonos también se optimizaron, dejándose de utilizar componentes discretos, lo cual permitió que en la actualidad los cambios de componentes que fallan ya no sean reemplazos por elementos individuales sino que el cambio sea de los circuitos amplificadores completos.
Si bien, en algunos casos, esto provocó reparaciones más costosas, podemos decir que la confiabilidad de los componentes utilizados y de los sistemas en general ha aumentado. Y el costo medio de mantenimiento de un audífono ha descendido considerablemente.
Finalmente, el más prometedor adelanto tecnológico es el audífono digital propiamente dicho.
Este tipo de tecnología se venía utilizando desde hace algunos años en distintas áreas de la industria. Si bien en 1984 se desarrollaron algunos audífonos experimentales con procesamiento digital; no fue sino hasta 1995 cuando tuvo lugar el lanzamiento de los primeros productos comerciales con características de procesamiento digital.
La diferencia fundamental entre un audífono digital y uno de tipo analógico es que este nuevo audífono posee en su interior una pequeña computadora capaz de realizar millones de operaciones aritméticas por segundo. Todo el sonido que llega al audífono es convertido en series de números (en formato binario-bits) que son analizados y, de ser necesario, modificados.
Sin dudas, este avance abre un horizonte de posibilidades completamente nuevo para la corrección auditiva y, seguramente, vaya a proporcionar mayores y mejores soluciones a las personas hipoacúsicas.
En los últimos años, grupos de investigación en todo el mundo se han abocado a mejorar aún más las posibilidades de estos sistemas para dotar al usuario de un sonido más natural y mucho más agradable.
Al margen de las clasificaciones que puedan hacerse sobre los diferentes tipos de audífonos, la operación que éstos realizan para amplificar el sonido puede resumirse de la siguiente manera:
Primero captan la señal sonora, sea la voz humana, música, etc. Esa señal sonora (acústica) debe ser convertida en señal eléctrica para ser procesada, amplificada y finalmente reconvertida en señal acústica para llevarla al oído. La señal acústica recibida es amplificada luego de ser transformada en señal eléctrica. Y una vez que esta ampliación se produce, es reconvertida en señal acústica a fin de poder ser captada por el oído.
Para realizar este proceso, intervienen muchísimos elementos técnicos. En la transformación del sonido en señal eléctrica, en su ampliación y en su vuelta al estado de señal sonora se destacan los siguientes:

Transductores de entrada
Técnicamente se denomina transductor de entrada al elemento receptor que cumple la función de convertir la señal acústica en eléctrica. Toma el sonido que capta y lo transforma en una señal eléctrica. Existen dos tipos: micrófono y bobina de inducción.
Los micrófonos convierten la señal acústica en eléctrica realizando un pasaje intermedio a energía mecánica. Esto se debe a que el sonido se propaga por medio del aire, el cual, puede comprimirse o rebotar. Dichos movimientos, que hace el aire, llegan a un diafragma que posee el audífono y que produce entonces ciertas variaciones de presión en él. Esa es la energía mecánica que está presente y que también es transformada en eléctrica por el micrófono.
Las bobinas de inducción, el otro tipo de transductor de entrada, están presentes en la mayoría de los audífonos. De hecho, lo están también en los audífonos del teléfono, por eso se hable muchas veces de bobina telefónica o "Telecoil" haciendo referencia a este tipo de transductor.
El uso de bobinas se debe a que muchas veces conviene que la señal acústica sea recibida en forma magnética a fin de eliminar los efectos adversos de la reverberación, la distancia y los ruidos de fondo. Para esto, el sonido tiene que ser convertido previamente en un campo magnético por medio de un sistema auxiliar. Esto suele hacerse, por ejemplo, en algunos teatros que poseen esta tecnología, o es lo que ocurre con los teléfonos de línea que también transforman la señal sonora en magnética. Una vez que se tiene esa señal o campo magnético, el mismo es recibido por la bobina del audífono. Ese tipo de señal es la que es convertida por la bobina que, como toda bobina, al recibir una señal magnética la convierte en eléctrica.
La gran mayoría de los audífonos presentan la posibilidad de alternar entre los diferentes tipos de transductores (micrófono y bobina) a fin de utilizar el más adecuado según sea la situación. Por ejemplo, en un teatro que cuente con Sistema de Amplificación de Aro Magnético (necesario para transformar el sonido en un campo magnético), para poder oír con más claridad, lo adecuado es colocar el audífono en posición "T". Dicha posición, es la correspondiente a la bobina que poseen las prótesis auditivas.
Hasta aquí el sonido es transformado en señal eléctrica para que pueda ser ampliado por los diferentes dispositivos que tiene un audífono. Para completar el proceso faltaría la reconversión de esa señal eléctrica, ya ampliada, nuevamente en sonido a fin de ser comprendida por el oído humano. Para esta función existen los transductores de salida.
Transductores de salida
Es el elemento técnico que cumple la función inversa al transductor de entrada, transformando la señal eléctrica en señal sonora para poder transmitirla al oído humano. Existen dos tipos de transductores de salida: auricular y pastilla ósea.
El auricular convierte la energía eléctrica en acústica, en sonido. Al igual que los micrófonos, realiza un pasaje intermedio a energía mecánica aunque de manera inversa a ellos: de la señal eléctrica que reciben se obtiene una mecánica que es el movimiento del aire. Este movimiento lo produce un diafragma que recibe la señal eléctrica y que está dentro del auricular.
La pastilla ósea es el otro tipo de transductor de salida y convierte en vibraciones la energía eléctrica en la que fue convertido el sonido. Es decir, no la convierte nuevamente en sonido sino en movimientos. Este tipo de elementos es utilizado por personas hipoacúsicas con severas pérdidas auditivas.
La diferencia entre un auricular y la pastilla ósea es que esta última posee unida a la carcasa su diafragma. Esto permite que, cuando el diafragma vibre lo haga todo el conjunto de elementos que forman la prótesis auditiva. Este tipo de prótesis se ubica sobre la cabeza del paciente, detrás de su oreja.
Amplificadores
El amplificador es el elemento encargado de procesar las señales. Es el que recibe una señal eléctrica del auricular y entrega al micrófono otra similar pero ampliada. Dicha señal ya ampliada será reconvertida en sonido por el micrófono. Para poder hacerlo, el amplificador toma energía eléctrica de una fuente externa: una pila. Esta señal ampliada puede incluso sufrir modificaciones en su volumen manualmente.
Los amplificadores de los llamados audífonos analógicos se basan en un elemento técnico denominado transistor. Los transistores funcionan de manera muy simple: al aplicársele una señal eléctrica (que sería el sonido ya convertido en esta clase de señal), se obtiene una similar pero mucho mayor. Para la realización de esta operación, el transistor necesita de una fuente de alimentación y componentes adicionales. Además, cuanto más elaborado sea el tipo de audífono, más transistores intervendrán en el proceso de amplificación.
Los audífonos de tipo digital, cuentan con un sistema diferente para la amplificación del sonido. No poseen transistores sino que se basan en un diminuto chip que funciona como una computadora cumpliendo con estas funciones.
cables los chupos del audífono





No hay comentarios.:
Publicar un comentario